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EMPLEOS


Mi fórmula para el equilibrio

Por Vanina Murray, Directora Ejecutiva

Años atrás estaba en una posición que brindaba servicios internamente al resto de los empleados de la compañía. Hacía pocos meses que trabajaba en Accenture y mi jefe de entonces me preguntó si no quería empezar a trabajar para clientes. Yo veía a mis colegas, que pasaban largas horas trabajando, y no sabía si eso era para mí. Terminé por rechazar el cambio. ¿El motivo? Pensaba que si en algún momento tenía hijos iba a terminar renunciando para poder estar más tiempo con ellos.

Hoy tengo tres hijas de 13, 16 y 18 años; 22 años de casada; 27 trabajando en esta empresa y un puesto directivo a nivel regional. Y jamás renuncié. ¿Cómo pasó esto?

No voy a mentir: no ha sido un camino sencillo. Muchas veces sufrí por dejar a mis hijas ante un viaje de trabajo. Y otras tantas fue difícil por tener picos de actividad laboral complicados. No fueron pocas las ocasiones en las que pensé en dar un paso atrás. Pero seguí adelante.

Y aprendí que, después de un pico siempre viene una meseta. Una oportunidad de tranquilizarme un poco, tener más calma, más orden y más tiempo para mí y para mi familia. Y de juntar fuerzas para cuando llegue el momento del próximo pico.

"Veo a mis hijas y siento que hice una buena labor dándoles el ejemplo del trabajo y del esfuerzo y, al mismo tiempo, encontrando espacios para compartir juntas."

Creo que un gran error que solemos cometer las mujeres es querer ser wonder woman siempre. Querer tener un 10 en todos los aspectos, constantemente: madre 10, trabajadora 10, ama de casa 10, esposa 10, todos los días. Nos cargamos con mucha presión, tenemos más expectativas en nosotras mismas que cualquier otra persona. Pero hay que ser realistas: eso es imposible. Y estoy convencida de que la clave es aprender a tener una mirada a largo plazo. En algunos momentos alcanzaremos el 10 en el trabajo, en otros no. En algunos momentos alcanzaremos el 10 en la casa, en otros no. Y así sucesivamente. Pero cada tanto, hacer un zoom out y ver cómo resulta el balance "macro". No existe el equilibrio "micro", todos los días, todo el tiempo. Lo importante es que a largo plazo la ecuación que hagas valga la pena.

En mi caso, veo a mis hijas y siento que hice una buena labor dándoles el ejemplo del trabajo y del esfuerzo y, al mismo tiempo, encontrando espacios para compartir juntas. Veo mi matrimonio, tenemos 22 años de casados y todavía queremos estar juntos. Y profesionalmente llegué hasta donde estoy ahora... Siento que no estuvo tan mal todo lo que hice. Y si tuviera la posibilidad, volvería a hacer exactamente lo mismo.