Hoy en día, los consumidores esperan que las marcas sean tan útiles y personalizadas como la IA que utilizan. Tres de cada cinco usuarios semanales de IA generativa afirman tener una conexión emocional más intensa con la IA que hace un año, y el 64% reconoce que les ayuda a sentir que les percibe, se les escucha y se les comprende. Esto sube el listón de la intimidad, la relevancia y la experiencia en los momentos en que los consumidores siguen eligiendo directamente. Sin embargo, la fidelidad es condicional: el 37% de los compradores que demuestra un comportamiento fiel permitiría que un agente de IA dejase de realizar compras en una de sus marcas preferidas si encontrase una opción mejor. Al mismo tiempo, los agentes generan confianza de forma diferente, y es que le dan preferencia a lo que se puede demostrar, ya sean afirmaciones verificadas, datos de productos limpios, precios transparentes, disponibilidad fiable y cumplimiento satisfactorio. Las marcas deben obtener valor por partida doble: una, con las percepciones del consumidor; otra, con el algoritmo del agente.