ESTUDIO
La innovación mediante IA es imparable, por lo que la infraestructura de tu nube también debería serlo
Descubre cómo preparar tu nube para la IA. ¡No te arrepentirás!
5 MINUTOS DE LECTURA
18 marzo 2026
ESTUDIO
Descubre cómo preparar tu nube para la IA. ¡No te arrepentirás!
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18 marzo 2026
Hay muchas empresas que consideran que la transición a la nube se ha completado cuando se cumplen los objetivos de escalabilidad y tiempo de funcionamiento, y cuando se da el visto bueno a todos los puntos de una lista de comprobación. Sin embargo, lo cierto es que, en ese punto, aún queda mucho que hacer en la nube. La IA no para de crecer: ahora, ya no se limita al aprendizaje clásico y automático, sino que se ha vuelto generativa, agéntica, ambiental y física. Esto ha redefinido los requisitos que debe cumplir la nube para ser la base de la innovación mediante IA e impulsar la ventaja competitiva en toda la organización.
En el momento en que las empresas ven la nube como algo más que un simple destino y la convierten en la base de un núcleo digital moderno, la IA puede generar un impacto comprobable, pues así lleva a cabo sus funciones como un sistema integrado, no como un grupo de iniciativas desvinculadas. Las demás dimensiones de la empresa (como el modelo estratégico y de negocio, el trabajo y la plantilla) se sustentan en esta base de la nube.
La nube se asienta en la base de un núcleo digital moderno, desde donde proporciona la escalabilidad, la seguridad y la posibilidad de compartir necesarias para respaldar la innovación mediante IA. Permite acceder a un abanico flexible de modelos de base, productos de datos y servicios de IA; ofrece capacidades informáticas y de almacenaje elásticas que son necesarias para entrenar, implementar y ejecutar casos de uso de la IA a escala en toda la organización, e integra controles y gobernanza, desde los datos hasta las plataformas, pasando por modelos y agentes.
Hoy en día, las capacidades de la nube las determinan las necesidades de la IA, que sube el listón en lo tocante a la latencia, la capacidad de observación y la fidelidad de los datos. Además, hace que se vean recompensados los flujos de eventos en tiempo real, los servicios componibles y las reglas integradas de calidad de datos en lugar de los trabajos en lote, los monolitos y las comprobaciones retroactivas, respectivamente. También sienta las bases de cómo desarrollas, organizas y llevas a cabo tus actividades, e integra principios y servicios nativos de IA, como API, la capacidad de observación de la automatización y FinOps.
Cuando la nube, los datos y la IA trabajan como un solo sistema que se adapta, cada implementación avanza más rápido y cada dato útil sirve para pulir el siguiente; así, la plataforma constituye una ventaja desde múltiples puntos de vista.
Para escalar la IA, necesitas un núcleo digital moderno y resiliente que se haya diseñado para adaptarse a cambios continuos. En el caso de la mayoría de las organizaciones, esta base se encuentra en la nube. En la actualidad, la nube no es un destino, sino un trayecto que abarca la nube pública, privada, híbrida, soberana y perimetral, así como la multinube, y donde la ubicación de la carga de trabajo depende de factores como la latencia, las regulaciones gubernamentales, el riesgo y las dinámicas económicas. Esto implica que cada carga de trabajo se ejecuta en el lugar que le corresponde, con la gobernanza, la seguridad y la capacidad de observación integradas, y adoptando prácticas y herramientas nativas de la nube.
De acuerdo con la evaluación que hemos realizado de 216 infraestructuras en la nube, la mayoría de las cargas de trabajo principales siguen llevándose a cabo en entornos locales o se encuentran atrapadas en sistemas con escaso mantenimiento que ya han superado su vida útil (gráfico 1). Un tercio se ha modernizado lo suficiente como para que las operaciones se mantengan estables, y solo el 8% se dedica a probar tecnologías avanzadas.
Los pasos sencillos se realizan, pero los sistemas complejos, como los monolitos, los mainframes y las cargas de trabajo reguladas que se encuentran ubicadas en el flujo de ingresos, cumplimiento normativo y control, siguen estando presentes. El macroentorno añade una capa de complejidad: factores como la volatilidad económica, la fragmentación geopolítica, la presión normativa y la competencia intensa determinan el lugar que deberían ocupar tu nube y tus cargas de trabajo, y los problemas con la integración en los entornos pueden bloquear el progreso hacia la modernización.
Mientras, la innovación de la IA no se detiene, y tu infraestructura en la nube debe seguirle el ritmo. El 86% de los altos directivos tiene previsto aumentar la inversión en IA en 2026, y el 78% de dichos líderes percibe la IA como una fuente de ingresos, no tanto como una herramienta para reducir costes.¹ Los modelos y los agentes avanzan a toda velocidad, por lo que cualquier retraso en la madurez de la nube y los datos ralentiza el crecimiento y la resiliencia.
Más del 60% de las estrategias en la nube no están alineadas con los objetivos empresariales a largo plazo. Así, las inversiones en la nube ofrecen beneficios en TI progresivos, en vez de una reinvención empresarial.
La inversión sigue poniendo la eficiencia operativa por encima de la innovación: solo el 22% de las empresas prioriza las apuestas transformadoras en nuevas experiencias. Cada retraso pone más de relieve que te has estancado en el pasado.
Cuatro de cada cinco empresas disponen de una capacidad de observación baja o moderada en TI, mientras que el 40% carecen de los mecanismos para hacer un seguimiento del valor de la nube o del gasto que se destina a ella. Frenar la modernización para reducir costes tiene el efecto contrario, y la deuda técnica se incrementa.
Hasta que no se conecten y gestionen más datos en la nube, los pilotos de IA no podrán expandirse. Solo el 39% de las empresas están migrando datos sin estructurar (el combustible de la IA), y solo el 2% ha integrado por completo los datos y la IA para disfrutar de información útil en tiempo real.
La IA aumenta el riesgo cibernético, pero solo el 11% de las organizaciones cuentan con una ciberseguridad integrada en tiempo real en la nube y en entornos locales. Sin una arquitectura con la seguridad como algo inherente desde el diseño, la exposición y las amenazas crecen a la par.
Todas las organizaciones tendrán que salvar estas brechas para alcanzar el nivel de madurez de la nube compatible con una reinvención empresarial constante mediante la IA; la única duda es cuánto tardarán en hacerlo. De acuerdo con las investigaciones que hemos llevado a cabo, parece que se pueden establecer tres categorías de empresas en función del punto de partida que escogen para conseguir la madurez de la nube:
La mayoría de las empresas estabilizadoras, que suponen alrededor del 60% del total, se han estancado en sus transiciones a la nube: sus estrategias de nube no están alineadas con los objetivos empresariales, de modo que los esfuerzos iniciales se ven paralizados y se pierde confianza. Los sistemas tradicionales, la automatización parcial y la capacidad de observación baja ralentizan los lanzamientos y convierten cada cambio en un riesgo. Los presupuestos propician que la situación no cambie y que el negocio no avance.
La oportunidad es una cuestión práctica: enfoca la nube de otra forma para disfrutar de más ingresos y capacidad. Moderniza ciertos sistemas que están a la vista, haz que el valor pueda comprobarse en tiempo real, reduce los incidentes y los gastos, y vuelve a coger impulso paso a paso.
13%
Capacidad de observación (avanzada o en tiempo real)
2%
Aplicaciones preparadas para la innovación
0%
Automatización total de las operaciones
16%
Inversión considerable en proyectos transformadores
1%
IA y datos totalmente integrados para obtener información útil en tiempo real
Las empresas optimizadoras, que constituyen cerca de un tercio del total, han completado las migraciones principales y han establecido entornos estables en la nube, pero con propósitos de continuidad, no de innovación. La automatización es superficial, los casos de uso de la IA son compatibles con el trabajo pero no llegan a transformarlo y el seguimiento del valor está poco definido, lo que provoca que los aspectos financieros y tecnológicos no se encuentren alineados. Los desafíos de los datos (como la seguridad y el cumplimiento normativo, las proliferaciones y la integración) impiden escalar la IA todo lo que se debería.
El objetivo de las empresas optimizadoras es poner fin al incrementalismo; para ello, hay que vincular los costes, el rendimiento y la información a los resultados, volver a establecer un trayecto integral que sea clave para los ingresos y convertir una base sólida en un motor que se pueda emplear innumerables veces con fines de innovación.
26%
Capacidad de observación (avanzada o en tiempo real)
13%
Aplicaciones preparadas para la innovación
0%
Automatización total de las operaciones
29%
Inversión considerable en proyectos transformadores
0%
IA y datos totalmente integrados para obtener información útil en tiempo real
Las empresas innovadoras representan el 8% del total y están pasando muy rápido de casos de uso locales de la IA a una reinvención de toda la empresa. Han cogido las riendas de los pilotos, los patrones nativos de la nube y la experimentación con IA, y ahora deben rediseñar los modelos de negocio y los procesos clave con la IA como parte de su flujo de trabajo. Ahí reside el desafío, pues la integración completa de datos e IA aún no se ha alcanzado, y la automatización tampoco ofrece todavía todo lo que podría.
En estos momentos, la oportunidad consiste en integrar la IA en los flujos de trabajo principales, unificar los flujos de datos y poner el foco en los resultados que atañen a la junta directiva (como los nuevos ingresos, el incremento de los márgenes y la cuota de mercado) para, así, transformar el progreso en la nube que tanto ha costado conseguir en una ventaja de IA desde múltiples perspectivas.
71%
Capacidad de observación (avanzada o en tiempo real)
47%
Aplicaciones preparadas para la innovación
29%
Automatización total de las operaciones
41%
Inversión considerable en proyectos transformadores
24%
IA y datos totalmente integrados para obtener información útil en tiempo real
La IA está acelerando la brecha entre las empresas que pueden adaptar sus núcleos digitales y las que no. La nube ya no constituye un hito de la migración, sino el sistema operativo para reinventarse. En todas las industrias, puestos y funciones, una nube con una base sólida es una prioridad, pues da el impulso necesario para transformarse, experimentar y repetir lo que funciona. Quienes han adoptado un enfoque holístico en lo relativo a la nube, a través de arquitecturas en entornos públicos, privados, híbridos, perimetrales y soberanos, pueden expandir la IA para ofrecer más productividad, un crecimiento mejorado y una mayor ventaja competitiva.
Aún hay muchas organizaciones que tienen trabajo que hacer en lo tocante a la transformación de la nube, y el ritmo que lleva la IA deja poco margen para retrasos. No hacer nada es una decisión en sí misma, y no resulta muy rentable. La nube sigue siendo una apuesta segura de la que nadie podrá arrepentirse. Cada organización puede alcanzar este nivel de preparación para la IA mediante una serie de pasos intencionados, con una visión clara de lo que impide avanzar y de las oportunidades que aguardan.
Fortalece la base. Visibiliza el valor. Haz que la IA sea una parte indispensable del flujo de trabajo. Después, repite el ciclo las veces que sean necesarias, cada vez más rápido y con una mayor seguridad.
¹ Encuesta Pulse of Change de Accenture para altos directivos (enero de 2026). 3.650 participantes.