CASO DE ÉXITO DE ACCENTURE
De las calles de Philipstown a las pantallas de todo el mundo
Convertir una tradición local en una experiencia compartida que traspasa fronteras
3 MINUTOS DE LECTURA
CASO DE ÉXITO DE ACCENTURE
Convertir una tradición local en una experiencia compartida que traspasa fronteras
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La histórica pasión por los coches de alambre fabricados a mano en Philipstown propició la celebración del Gran Premio WireCar anual, una tradición que permite a los jóvenes liberar su imaginación y sentirse parte de la comunidad.
Lo que comenzó hace 15 años como una competición de unos diez niños en las calles de Philipstown se ha transformado en un referente cultural reconocido en todo el mundo.
Accenture Song ha colaborado con la Philipstown WireCar Foundation para convertir esta tradición local en una experiencia multicanal que represente esta competición de forma interactiva con nuevas ideas.
Hoy, el Gran Premio llega a una amplia variedad de experiencias digitales inmersivas, como un documental y un juego para móviles, de forma que personas de todos los países pueden ver la competición y apoyar a la comunidad que se esconde detrás.
El documental va mucho más allá de la competición y combina momentos reales con elementos creativos para dar a conocer el proceso de fabricación de los coches. La cinta, que muestra la experiencia a través de los ojos de los jóvenes competidores, representa el arte, la ambición y el orgullo que oculta cada vehículo.
Posteriormente, el equipo trasladó el Gran Premio WireCar a un juego interactivo para móviles, lo que permitió llevar la emoción por la carrera a las manos de los aficionados.
El juego es un auténtico gemelo digital de Philipstown, que se ha creado a partir de vídeos 360º de la ciudad y datos de la carrera con GPS. Así, las imágenes que ven los jugadores en la pantalla están basadas en las calles, los coches y el espacio reales donde transcurre la carrera.
En la aplicación se pueden comprar complementos opcionales, cuyos beneficios se destinan a programas de desarrollo para los jóvenes, un centro de enseñanza de informática y ayudas para la formación profesional a través de la Philipstown WireCar Foundation.
Ahora, un canal oficial de comercio electrónico ofrece coches de alambre auténticos creados en la ciudad, así como productos promocionales del Gran Premio. Con los beneficios obtenidos del juego para móviles, el canal ayuda a financiar iniciativas juveniles, como el centro comunitario que sirve como espacio de aprendizaje en línea.
Desde las calles de Philipstown hasta las pantallas de todo el mundo, el Gran Premio WireCar llega más lejos que nunca. Se trata de una iniciativa que abre la puerta a nuevas oportunidades, impulsa la imaginación y fomenta el orgullo por la comunidad durante mucho tiempo después de que termine la carrera.