INFORME DE INVESTIGACIÓN
La era de la cointeligencia
Cómo los seres humanos, los agentes de IA y los robots redefinen el valor
5 MINUTOS DE LECTURA
26 marzo 2026
INFORME DE INVESTIGACIÓN
Cómo los seres humanos, los agentes de IA y los robots redefinen el valor
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26 marzo 2026
La IA pasó de ser una novedad a un impulsor de rendimiento más rápido que cualquier tecnología anterior. El uso de la IA se trasladó de ser un complemento simple, en el que la IA apoyaba una tarea, a la cointeligencia, en la que la IA puede interpretar la intención, razonar entre opciones, coordinar los pasos y ejecutar tareas delimitadas entre funciones a la velocidad de la máquina. Si bien los valores de referencia indican que la IA puede superar a las personas en dominios específicos, solo los seres humanos aportan la visión completa, que incluye el contexto, los valores, la legitimidad y la responsabilidad. Es por eso que los seres humanos no solo están “informados”. Los seres humanos deben mantenerse a la vanguardia, marcando la dirección, definiendo los límites, desafiando el análisis, haciendo concesiones y asumiendo la responsabilidad de los resultados.
Este cambio plantea un nuevo mandato de liderazgo: redirigir la capacidad ampliada en valor medible y crecimiento sostenido. A medida que la IA agiliza el análisis, los ciclos de decisión y la ejecución, amplía la capacidad humana y digital, y esa capacidad se puede redirigir hacia la reinvención. Esto incluye una iteración más rápida de los productos, nuevas ofertas, una respuesta más ágil a los clientes y una asignación de capital más inteligente. Los líderes necesitan sistemas operativos dirigidos por seres humanos, en los que estos orquesten la colaboración entre humanos e IA, y la IA actúe dentro de límites claros, de modo que la velocidad y la escala aumenten, mientras que la responsabilidad siga siendo firmemente humana.
En nuestro informe anterior, Humanos, IA y robots (2024), nos centramos en la productividad: cómo los seres humanos y las máquinas podrían trabajar mejor juntos. Este año, el enfoque cambia al valor. Específicamente, cómo la colaboración de la inteligencia humana y artificial reconvierte la creación de valor en cuatro frentes:
Las formas de trabajar basadas en la IA aportan mejoras medibles en la productividad, pero el verdadero beneficio reside en cómo los líderes redirigen deliberadamente esa capacidad hacia la expansión, la innovación y la ventaja competitiva
El trabajo ya no está organizado en torno a puestos estáticos, sino en torno a las habilidades. El Índice de habilidades de Wharton y Accenture (WAsX, del inglés Wharton-Accenture Skills), desarrollado por Wharton y Accenture, proporciona una visión empírica de este cambio mediante la asignación de puestos a nivel de tarea y habilidad, y la vinculación con el valor económico en una economía habilitada por IA. Como muestra en índice WAsX, dividir los trabajos en habilidades les aporta a los líderes una manera práctica de rediseñar el trabajo y alinear la compensación con las capacidades humanas y de IA.
La estrategia de la fuerza laboral de una organización debe estar alineada estrechamente con sus objetivos empresariales y su estrategia tecnológica. La creación de valor a escala requiere rediseñar puestos de trabajo en torno a las tareas que solo las personas pueden hacer y reajustar regularmente los puestos y los flujos de trabajo a medida que se expanden las capacidades de la IA. La tecnología puede ampliar el alcance, la coordinación y la ejecución. Este enfoque pone a las personas en una posición de liderazgo, con el respaldo de la IA, y depende de la creación de confianza, de modelos eficaces de interacción entre los seres humanos y la IA, y del desarrollo continuo de habilidades para mantener el desempeño y el crecimiento.
A medida que la inteligencia se vuelve más escalable a través de sistemas de seres humanos e IA, la responsabilidad no se escala de la misma manera. La sociedad debe reformar la educación, el trabajo y la gobernanza para que la IA aumente la capacidad y el progreso humanos, mientras que la legitimidad, la responsabilidad y la gestión permanezcan firmemente en manos humanas.
Los líderes que dominen la cointeligencia mediante la integración de la inteligencia artificial, humana, digital y física en una fuerza de trabajo coherente definirán cómo se crearán el valor, el crecimiento y el propósito en la próxima década.