Este enfoque reactivo acumula deudas técnicas, crea redundancia, aumenta el riesgo de configuraciones erróneas y complica los esfuerzos de integración. Esto, en última instancia, disminuye la eficiencia de los resultados de seguridad, lo que genera costos mucho mayores que si la seguridad se hubiera incorporado desde el inicio.
¿Cómo pueden las organizaciones cerrar la brecha de seguridad y madurez?
Crear una seguridad sólida es un viaje, no una iteración. Las organizaciones pueden comenzar activando tres palancas estratégicas para transformar su seguridad y adaptarla a la velocidad y escala que necesita el negocio, reduciendo los costos y la deuda técnica.