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IMAFIN Índice de Percepción de España en los Mercados Financieros


Análisis de Ángel Cano

Ex consejero delegado de BBVA 
Cuestión de fundamento

En primer lugar, quiero destacar esta iniciativa que hoy comienza. Un análisis sobre la percepción financiera de España, realizado además de manera didáctica y sencilla, que nos ayudará a llegar a posibles conclusiones y contrastar si nuestras respectivas opiniones tienen –como diría Arguiñano- más o menos fundamento. Y teniendo en cuenta que hemos atravesado la mayor crisis de la historia reciente. Una crisis, además, muy distinta a otras y en la que han coincidido numerosas situaciones político-económicas que han afectado muy notablemente a su gestión.

En este período me gustaría también realzar –tal como señala el informe- el excelente desempeño de la mayoría de las principales empresas privadas de los diferentes sectores, más aún cuando se pone en comparación a nivel internacional. En este sentido, y para sucesivos Informes de Percepción Financiera, habría que valorar cómo la transformación digital está afectando al desempeño de las organizaciones y a la vida de las personas.

Pero comencemos con un apunte macro: la Unión Europea supuso un conjunto de obligaciones y derechos para todos los países miembros. Entre otros muchos, destaca el relativo al endeudamiento y al déficit, con objetivos de cumplimiento muy exigentes.

La creación de un Banco Central ha sido igualmente determinante ante los críticos momentos vividos con relación a la evolución de la prima de riesgo y a los ratings de la mayoría de los países. A nadie se le olvidarán las palabras de apoyo al euro de Draghi o las referentes a la gestión de la liquidez de las entidades financieras de la región. En la misma línea de relevancia se sitúa la constitución del órgano de supervisión bancario único en noviembre de 2014. Sobre todo por lo que supondrá en la estabilidad y garantía futura de los sistemas y, por tanto, en la confianza y percepción financiera de los países miembros.

Sí, esta crisis ha sido distinta. Estábamos acostumbrados a manejar el riesgo de crédito y hemos tenido que aprender a manejar el riesgo de liquidez. Todo el mundo pensaba que la liquidez en los bancos era ilimitada, empezando quizá por las propias entidades, pero todos hemos visto que no era así.

La mejor percepción financiera sobre España coincidió con un crecimiento explosivo del crédito y no así en los depósitos. Si bien el ratio de crédito sobre PIB se más que duplicó en los primeros ocho años de este siglo, el ratio de depósitos sobre PIB creció acorde con la economía del país. Conclusión: los bancos tuvieron que acudir a los mercados internacionales a endeudarse. Toda una burbuja del crédito –añadida a la del sector inmobiliario- que hizo estallar la crisis de liquidez. Y que se profundizó más aún con las sucesivas bajadas de rating al país. Hoy sabemos que sin el apoyo del Banco Central Europeo, España y otros países vecinos de la Unión habrían colapsado.

Durante esta crisis también nos hemos dado cuenta que una entidad podía caer por liquidez, aunque tuviera unos índices de solvencia muy sólidos. Desde 2008 todos los bancos han estado mejorando continuamente sus ratios de solvencia. Y podría asegurar, sin riesgo a equivocarme mucho, que los ratios básicos de capital se han prácticamente duplicado desde comienzos de siglo, incrementándose en paralelo además las exigencias en cuanto a su definición.

Por último, no debemos olvidar el papel desempeñado durante estos años por las agencias de rating, sobrerreaccionando casi siempre y yendo por detrás de los acontecimientos. Tanto es así que ahora mismo se echa en falta que reaccionen, pero esta vez para adaptar su valoración a la actual situación de España… aunque también es cierto que la inestabilidad política no ayuda.

Para acabar, una recomendación. Realicemos un seguimiento del índice que hoy nos ocupa, pero sin olvidarnos de su interpretación, en ocasiones afectada por cuestiones de índole no cuantificable. Por ello, estemos atentos a otros indicios que nos anticipen cambios drásticos en la percepción. Con todos estos ingredientes tendremos, seguro, mayor fundamento.