La crisis global del COVID-19 evoluciona a una velocidad y escala sin precedentes.

El sector de la Industria farmacéutica se sitúa en el epicentro del desarrollo de tests y tratamientos para el COVID-19 y su distribución a todos aquellos que los necesitan, en todo el mundo.

En este momento crítico, las compañías se enfrentan al desafío de seguir desarrollando tratamientos al tiempo que garantizan el suministro, el bienestar de los empleados, la continuidad del negocio y una innovación constante.

Muchas compañías farmacéuticas están trabajando y colaborando incansablemente para desarrollar tests y tratamientos para el COVID-19. Al mismo tiempo, tienen que seguir desarrollando vacunas y tratamientos esenciales para muchas otras enfermedades del ser humano.

Son tiempos difíciles en muchos aspectos. Capacitar a los equipos para que colaboren y trabajen en remoto es crucial. Se necesita fomentar la participación virtual entre pacientes y profesionales sanitarios como consecuencia del distanciamiento social y del riesgo de contagio. Es fundamental gestionar los problemas en la cadena de suministro para que los materiales básicos puedan llegar a los ensayos clínicos y a los pacientes, así como garantizar la calidad y la seguridad en la fabricación en un contexto en el que las fronteras continúan cerrándose y los centros de fabricación se ven comprometidos.

1. Capacitar a la plantilla y mantener la continuidad del negocio

Las compañías tratarán no solo de resolver la crisis actual, sino que al mismo tiempo intentaran valorar cómo pueden mejorar su fuerza laboral global dotándola de mayor flexibilidad y del uso de nuevas tecnologías que reforzarán su cultura a largo plazo. Si ponemos énfasis en el aspecto humano y en el talento para que tanto el negocio como los objetivos científicos progresen, podemos convertir esta crisis en una oportunidad para atender mejor a nuestros empleados y contactos. Es momento de modernizar la plantilla y hacer que nuestra organización sea más abierta y atractiva para el talento.

2. Garantizar el suministro y la demanda

La interrupción de la cadena de suministro a escala mundial precisa de un liderazgo decisivo que priorice recursos críticos (humanos, bienes de capital, red) y garantice el suministro de tratamientos a los pacientes. La visibilidad de la cadena de valor end-to-end y la planificación de escenarios basados en la percepción resultan clave para tomar decisiones y mitigar el riesgo. Ayudar a que los pacientes reciban sus tratamientos reduciendo las interrupciones de la cadena de suministro relacionadas con la volatilidad del COVID-19 resulta clave.

3. Mejorar las líneas de tratamiento y la atención al paciente

Todas las compañías de este sector se están esforzando mucho por gestionar de forma correcta la crisis del COVID-19. Sin embargo, es fundamental que permanezcan centrados en el desarrollo de tratamientos para todos los pacientes. Seguir avanzando en los tratamientos en las distintas fases clínicas, al tiempo que se cuida a aquellos pacientes que participan actualmente en ensayos clínicos y dependen del tratamiento, constituyen piezas clave para la salud mundial y los avances científicos. Ahora más que nunca el sector necesita trasformar los ensayos clínicos y servirse del poder de los datos y de las analíticas a escala para mejorar la realización de estos.

4. Virtualizar al profesional sanitario y la participación del paciente

La amenaza de contagio y la necesidad de distanciamiento social han incrementado la brecha entre los pacientes, los profesionales sanitarios y la industria farmacéutica. Resulta fundamental virtualizar el tratamiento de la forma más humana posible. Emplear nuevas tecnologías, tales como WeChat y bots, facilitará nuevas formas de participación virtual. Estas deben ser empáticas y respetar la compleja situación personal que atraviesan los pacientes y los profesionales sanitarios. Emplear datos y análisis para comprender a fondo la experiencia que vive el paciente es fundamental para conocer la situación de forma más completa.

Cómo gestionar el ahora

Puede que, más que nunca, la integridad y confianza en estas compañías haya alcanzado una dimensión global. Se trata de una oportunidad única para hacer las cosas de otro modo. Estas compañías tienen la oportunidad de tomar medidas rápidas que ayuden a resolver la crisis del COVID-19, reconfigurar las operaciones actuales y reconsiderar la forma en la que operan y contribuyen a la salud mundial. Estas acciones se centran en cuatro áreas clave:

1. Capacitar a la plantilla y mantener la continuidad del negocio

Ahora: Proteger a los empleados.

Próximamente: Respaldar nuevos entornos.

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2. Garantizar el suministro y la demanda

Ahora: Evaluar escenarios de mayor interrupción.

Próximamente: Detectar riesgos inmediatos y actuar para mitigarlos.

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3. Mejorar las líneas de tratamiento y la atención al paciente

Ahora: Involucrar, capacitar y permitir el acceso de los pacientes a ensayos clínicos.

Próximamente: Racionalizar las prioridades de los ensayos clínicos, apoyarse en lo virtual.

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4. Virtualizar al profesional sanitario y la participación del paciente

Ahora: Replantear el soporte a los profesionales sanitarios y pacientes en función de las necesidades en la crisis.

Próximamente: Crear formas tangibles de mantener una participación adecuada.

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¿Qué le espera al sector de la Industria farmacéutica?

La pandemia del COVID-19 no es solo una crisis a corto plazo. Tiene implicaciones duraderas sobre nuestra forma de trabajar, sobre cómo trataremos a los pacientes y sobre cómo estas compañías operarán en el mundo. Estas compañías pueden redefinir su posición en el escenario mundial y fijar un nuevo estándar como socios fiables y valiosos en la comunidad sanitaria.

1. Capacitar a la plantilla y mantener la continuidad del negocio

Próximamente: Innovar para alcanzar mayor productividad.

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2. Garantizar el suministro y la demanda

Próximamente: Establecer cambios estructurales de capacidad y evaluación.

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3. Mejorar las líneas de tratamiento y la atención al paciente

Próximamente: Replantear la experiencia del ensayo clínico, incrementar la escala.

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4. Virtualizar al profesional sanitario y la participación del paciente

Próximamente: Reforzar las herramientas de participación virtual y estabilizar las operaciones.

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