Uno de los procesos de toma de decisión más complejos y arriesgados que se producen a diario son los protagonizados por los profesionales de la medicina. Y, sin embargo, es una de las profesiones a las que la transformación digital está tardando más en llegar, con los beneficios que puede suponer en el diagnóstico y la prescripción del tratamiento.

Es cierto que la medicina ha evolucionado tremendamente desde aquellas primeras etapas en las que su aprendizaje y desarrollo se basaban en un proceso de prueba error con los pacientes y una segunda en la que se estudiaba primero para poner después en práctica lo aprendido. Hoy, se dispone de nuevas técnicas, dispositivos y tratamientos, con una medicina que contribuye a una esperanza de vida mayor, con lo que esto supone de avance.

Efectivamente, la forma de tratar la enfermedad ha evolucionado, pero el método sigue siendo el mismo, con un profesional médico centrado en escuchar para poder decidir después sobre el diagnóstico y el tratamiento a aplicar.

En este ejercicio tan complejo, se le exige una toma de decisión lo más certera, en el tiempo más breve posible, con un conocimiento médico que evoluciona a cada instante. ¿Estamos obteniendo el máximo potencial?

Médico y paciente en el centro

La vasta cantidad de conocimiento que generan los avances médicos requiere un estudio y una actualización continua, con una hiperespecialización, a la vez que los tiempos dedicados a cada paciente son más exigentes. La llegada de la Covid-19 ha incrementado aún más esta exigencia durante las consultas. La atención no presencial, por ejemplo, le requiere a los médicos llevar al límite sus habilidades para mantener la atención de los pacientes durante la consulta, al tiempo que registran información clave en su historia clínica y, sobre todo, toman decisiones en tiempo real sobre la mejor manera de tratar al paciente.

¿Por qué no utilizar las capacidades y las tecnologías que nos da la era digital para ayudar al médico a sacarle el máximo partido al tiempo de que dispone con sus pacientes?

Las herramientas de soporte a la decisión que permiten acceder de una forma más rápida y fácil al conocimiento clínico existen, mejorando enormemente el alineamiento y sincronía entre la generación de ese conocimiento, con la práctica y los resultados médicos.

La tecnología está preparada y madura. La pregunta es ¿están los médicos y todo el personal sanitario preparados para ello? ¿Y los pacientes? Lo cierto es que la sociedad está cambiando, así como sus expectativas sobre la atención médica.

Sin embargo, como en casi todo, exige un cambio de mentalidad, ante el temor de que la tecnología se sitúe en el centro del sistema, cuando, en realidad, la vocación es apoyar al profesional a la toma de decisiones en un ámbito tan complejo como es la medicina.

Es el momento

Por lo tanto, sí, es el momento. Si los médicos o los pacientes estamos preparados debemos avanzar también desde las empresas y las organizaciones sanitarias para vencer esa resistencia.

No en vano, el 90 por ciento de los directores de estrategia de atención médica creen, según un reciente estudio de Accenture, que las nuevas tecnologías afectarán a la industria en los próximos cinco años, aunque solo el 13 por ciento siente que están preparados, mucho menos que sus pares en otras industrias.

La pregunta es ¿sería positivo contar con el máximo conocimiento clínico a la hora de la toma de decisión en la práctica médica? Si la respuesta es afirmativa, céntrese en el paciente. La tecnología hará el resto.

Ignacio Arnott

Senior Manager de la práctica de Sanidad de Accenture​

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