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Hacia una economía baja en carbono

Por Paz Nachón, Senior Manager de Accenture Strategy, y Julio Lequerica, Consultant en Accenture Strategy. Publicado el 15 de julio de 2016 en Ethic.

Las grandes empresas eléctricas deben transformarse por dos motivos: por un lado, para cumplir los objetivos de los Acuerdos de París enfocados a combatir el calentamiento global en las próximas décadas. Por otro, para evitar el aumento de costes y, por ende, de los precios de la energía.

El sector eléctrico, responsable del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, desarrolla un papel vital en la creación de prosperidad y calidad de vida en las sociedades modernas desde finales del siglo XIX. Esta industria había experimentado pocos cambios en su modelo de negocio durante estos más de 100 años. Sin embargo, cada vez son mayores las fuerzas que empujan al sector hacia una transformación completa, como demuestra el amplio consenso alcanzado en la firma del Acuerdo de París el pasado mes de abril.

Entre otras: surgen políticas públicas orientadas a alcanzar el objetivo de limitar el incremento global de la temperatura, el desarrollo tecnológico hace más competitivas a las fuentes alternativas de energía, se ponen de manifiesto los riesgos del cambio climático para las cadenas de suministro de combustible o los sistemas de refrigeración de plantas térmicas, los consumidores se interesan por la reducción de su huella de CO2 y por la posibilidad de convertirse en productores de energía, y aparecen nuevos competidores tecnológicos no tradicionales que ofrecen soluciones para la microgeneración o el consumo inteligente.

Estas tendencias hacen que el modelo de negocio tradicional basado en la venta de energía eléctrica como un recurso, no adaptado a una economía baja en carbono, esté en riesgo. Según estimaciones de Accenture, en un escenario continuista, el sector se enfrenta a un incremento de los costes que podrían duplicarse entre 2015 y 2030, lo que unido a una pérdida de ingresos por la presión de nuevos competidores y por los costes de los sistemas de comercialización de CO2, requeriría un aumento medio en los precios de la energía de un 30%, una solución social y políticamente insostenible.

Sin embargo, existen nuevas oportunidades de hasta 225 mil millones de euros en ahorros en costes y hasta 155 mil millones de euros en nuevos ingresos anuales en 2030 para aquellas empresas que sepan transformar el papel que ocupan en el sector. Convertirse en grandes productores de energía baja en carbono a través de fuentes de energía renovable y sistemas de captura de CO2 a gran escala que eviten los costes asociados a formas más intensivas en emisiones, involucrarse en la optimización del sistema a través de soluciones de almacenamiento y microgeneración que flexibilizan el encaje de oferta y demanda o profundizar en modelos de comercialización integrados y de energía como servicio que ayudan a reducir los consumos.

Esta transformación no será fácil. Exige a las empresas adoptar una posición de liderazgo, entendiendo el impacto que los objetivos del Acuerdo de París suponen, continuar trabajando en la eficiencia para reducir costes y emisiones, y posicionarse ante el cambio desde sus propias características y las de los mercados en los que operan. Todo esto es imprescindible para conseguir una energía más sostenible que posibilite un mundo mejor.