Skip to main content Skip to Footer

ÚLTIMAS PUBLICACIONES


Fundaciones y empresas, más allá del día europeo

Por Ana Millán, Directora de la Fundación Accenture. Publicado el 3 de octubre de 2016 en Cinco Días.

Este fin de semana se celebró el Día Europeo de Fundaciones y Donantes. Con motivo de ese día es necesario reflexionar una vez más sobre el papel y la responsabilidad que tenemos las fundaciones –y en concreto las empresariales– dentro del llamado tercer sector con el fin de ayudar a producir el cambio que todos queremos para nuestra sociedad.

Unos y otros hemos de ser muy conscientes de la importancia de la acción social en los mercados económicos del país y también del rol que desempeñan las distintas organizaciones y empresas. En nuestro caso, al igual que en el de otras fundaciones empresariales, canalizamos la acción social de la compañía y la de los profesionales que la conforman.

El punto clave radica en identificar cuál es tu mejor forma de ayudar, en qué eres diferencial, dónde puedes aportar más, para así ponerlo al servicio de la sociedad. En Europa hay más de 140.000 fundaciones y donantes que trabajan para mejorar la sociedad en cualquiera de sus ámbitos, desde la educación a la cultura, pasando por la salud, el medio ambiente, la cooperación y el empleo.

La iniciativa conjunta Juntos por el empleo de los más vulnerables, coordinada por nosotros y con más de mil organizaciones sociales, empresas y Administraciones públicas, pone a disposición del tejido social de nuestro país diferentes soluciones para mejorar la empleabilidad de los colectivos más vulnerables. Un programa que persigue que todo el ecosistema de empleo y autoempleo sea mucho más eficiente; superando la problemática de intentar resolver los problemas mediante esfuerzos individuales. Si lo hacemos todos juntos habrá un cambio real, algo más que necesario en nuestro país, que sigue manteniendo unos dramáticos niveles de desempleo.

La cantidad y calidad de las organizaciones participantes en la iniciativa, los sectores involucrados, la voluntad de colaboración y la buena respuesta de los beneficiarios están haciendo posible los primeros resultados: más de 200.000 personas formadas a través de 18 millones de horas invertidas en formación. Todo es poco para lograr la empleabilidad de los colectivos tradicionalmente más castigados por las coyunturas económicas y la falta de apoyo sociopolítico.

Las fundaciones empresariales también tienen otros retos complementarios, como estar muy cerca de los profesionales de sus respectivas organizaciones para tender puentes y facilitarles su involucración en los diferentes programas sociales. Las empresas tienen la posibilidad de poner a disposición de la sociedad a personas preparadas y altamente motivadas para ayudar a las personas más necesitadas. Tenemos la obligación de hacer de altavoz y, gracias a los medios de los que disponemos, conseguir que nuestros profesionales conozcan esta realidad y participen en mejorarla, ya sea con la donación de dinero o con la donación de tiempo, a veces tan importante y tan difícil de conseguir.

De esta manera, todos nos convertiremos en protagonistas. Los que con su labor y esfuerzo consiguen que niños sin recursos puedan ir a la escuela, que jóvenes encuentren su primer trabajo, que emprendedores puedan poner en marcha su negocio, que se pueda investigar e innovar, que llegue la ayuda rápidamente a las emergencias humanitarias o que un sinfín de causas con las que cada uno de ellos se identifica puedan llevarse a cabo.

Son días para felicitar a todos los que lo hacen posible, a todos esos donantes que con sus aportaciones financian los proyectos y a las fundaciones que con su esfuerzo canalizan las ayudas. Y es un día para aprovechar e invitar a las empresas que aún no lo hacen a buscar sus programas de acción social para poder contribuir con sus acciones a construir un mundo mejor para las futuras generaciones.