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La economía digital, multiplicadora del crecimiento económico

Por Alberto Zamora, Managing Director de Accenture Strategy, en Harvard Deusto


Por Alberto Zamora, Managing Director de Accenture Strategy. Publicado el 1 de diciembre de 2016 en Harvard Deusto.

Subirse a la lanzadera digital es imprescindible para no quedarse clavado en una suerte de “Segunda Edad Media industrial”. Para que ello sea posible y el proceso tenga un impacto multiplicador sobre el crecimiento del Producto Interior Bruto de un país (PIB), no se debe, únicamente, invertir en tecnología –entendida como hardware y software–, sino también combinar esas inversiones con acciones de apuesta por el talento digital y la aplicación de otras palancas aceleradoras (como tecnología en la nube, acceso a la financiación, normas regulatorias, apoyo al emprendimiento…)

El crecimiento que ha experimentado en los últimos años la economía digital (parte de la economía basada en componentes digitales como el talento, las tecnologías y los bienes digitales que se emplean en la producción) ha hecho que esta ya represente el 22,5% del conjunto de la economía mundial. Según un estudio realizado por las consultoras internacionales Accenture Strategy y Oxford Economics, España se encuentra sensiblemente por debajo de esa cifra, ya que se estima que la participación de la economía digital en nuestro PIB es del 19,4%. Aunque el mismo estudio prevé un notable crecimiento de la aportación de la economía española ligada a entornos digitales hasta 2020 –que se espera llegue al 22% del PIB–, España seguiría lejos de los países que lideran la economía digital mundial, encabezados por Estados Unidos, nación en la que lo digital supone, actualmente, un tercio de su economía total, y de la que se estima que la aportación de la economía digital llegue al 37% en 2020.

En el caso de España, dirigir correctamente la inversión hacia determinados aceleradores digitales puede incluso modificar las previsiones y hacer que la economía digital llegue a representar hasta el 24% del PIB. Pero, ¿cómo conseguirlo?

¿Dónde hay que invertir?

Hasta ahora, han sido los gigantes tecnológicos y las empresas “nativas digitales” (con modelos de negocio a menudo basados en plataformas) los únicos que realmente han sacado partido de la disrupción digital. Estas compañías han sido capaces de percibir y desarrollar el valor oculto de las posibilidades de negocio que ofrece la transformación digital y su adaptación ha propiciado que dominen el crecimiento, tanto en beneficios como en cuotas de mercado, y que, además, hayan reinvertido las ganancias en estos nuevos ecosistemas digitales. Pero las empresas que siguen modelos más tradicionales no deben quedarse atrás. Al contrario, en su mano está transformarse y beneficiarse de los nuevos modelos de negocio, y para ello sólo tienen que aplicar modelos de plataforma digital para facilitar la simbiosis con socios, proveedores y clientes, tal y como ya se está produciendo en los sectores de telecomunicaciones, banca y finanzas, venta al por menor y energía.

 

Sobre el estudio realizado

Partiendo de la premisa que el valor de las tecnologías digitales va más allá de sectores concretos y afecta a la totalidad de la economía, y teniendo en cuenta que los productos y servicios digitales aportan valor en el punto de producción pero también en toda la cadena de suministro, Accenture ha llevado a cabo una investigación cuyos resultados se recogen en el “Accenture Strategy Digital Economic Value Index”.

En este estudio se ha evaluado el valor creado por el talento digital (la naturaleza de los puestos de trabajo y los conocimientos necesarios para ocuparlos), las tecnologías digitales (hardware, software y sistemas de comunicación) y los aceleradores digitales (todo aquello que afecta o favorece las actividades digitales, como tecnologías en la nube, la carga regulatoria, etc.). Y ha tenido como base un análisis previo sobre oportunidad económica realizado en colaboración con Oxford Economics.

 

La economía digital

Normalmente, cuando se trata de medir la economía digital, se suelen focalizar los esfuerzos en el análisis de las infraestructuras tecnológicas, las TIC, el e-commerce o los niveles de penetración de la banda ancha. No obstante, aquí se presenta un modelo innovador que evalúa cómo lo digital añade valor a toda la economía, y que rastrea, por tanto, el uso de las capacidades digitales, equipos y bienes y servicios intermedios empleados en la producción de todo tipo de bienes y servicios. Y es que ser digital no depende sólo de la inversión realizada, sino del grado de integración de prácticas y capacidades digitales en todo el tejido económico mundial.

Tras evaluar la implantación digital en 11 economías nacionales y 13 sectores industriales, Accenture ha descubierto que, mientras que los últimos modelos estadísticos sugieren que el 28% de la producción económica en los mercados maduros es digital (en comparación con el 5,2% considerado “digital” utilizando los métodos tradicionales), y si se observan los datos con más detalle se deduce que se podrían alcanzar mayores ganancias en la productividad y el crecimiento.

En la figura 1 se muestra la proporción que ocupa lo digital en el PIB en los 11 países de la muestra. En la actualidad, Estados Unidos lidera el ranking, con una economía digital que equivale al 33% de su PIB. Se observa también que la mayoría de las economías tienen un potencial de crecimiento de la parte digital de su PIB de alrededor de tres puntos porcentuales entre 2015 y 2020, el equivalente a un aumento del 12,5% mundial.

 

Figura 1: Contribución digital al PIB y crecimiento anual


 

El estudio realizado estima que el 43% de los puestos de trabajo en EE. UU. pueden considerarse digitales, mientras que en países como Francia, Reino Unido y Alemania, la cifra se sitúa cerca del 41%. En España, esta cifra es mucho menor, el 35%. Otro dato que se desprende de la investigación es que sólo se consideran digitales el 11% de las inversiones que se producen en nuestro país, cifra más baja que las que se realizan en casi todas las economías presentes en el estudio, sólo superior a las de Japón, Italia y China.

Tal y como se ha adelantado más arriba, hay sectores productivos de nuestra economía que muestran una tendencia creciente en cuanto al impacto de la transformación industrial hacia entornos digitales. Los servicios bancarios y de finanzas son los más activos, con un 50% de implantación, seguido por los servicios profesionales (36%) y las telecomunicaciones (34%). Internacionalmente, hay sectores en los que la implantación digital comienza a ser destacada: la sanidad (un 28%), la venta al por menor (22%) y los bienes de consumo (20%).

 

Palancas y productividad

El “Índice de Densidad Digital: orientando la transformación digital”, elaborado con la evaluación de 48 indicadores para determinar la clasificación de la densidad digital de los países, muestra cómo una amplia aplicación de las tecnologías digitales –incluyendo un entorno propicio, el funcionamiento empresarial y las actitudes del consumidor– impulsa al alza la productividad. Asimismo, pone de evidencia que existe una relación directa entre la densidad digital y la Productividad Total de los Factores (PTF): 10 puntos de crecimiento en la densidad digital se asocia con un incremento aproximado de un 0,4% en el crecimiento total de la productividad en las economías desarrolladas (como es la española), y un incremento de un 0,65% de la productividad total en los mercados emergentes que están experimentando un fuerte crecimiento.

Con el objetivo de determinar qué deberían hacer las empresas o los gobiernos para aumentar notablemente la densidad digital de la economía de un lugar e incrementar así la productividad, resulta esencial conocer qué áreas de su estrategia digital deben mejorar. Aquí, destacan tres palancas: el talento digital, las tecnologías digitales y los aceleradores digitales. Ajustándolas se puede mejorar la intensidad digital global y actuar como un multiplicador de crecimiento.

Estas tres palancas conforman una gama de indicadores generales y específicos:

  • Por ejemplo, el talento mide elementos tales como la experiencia de los empleados de comunicaciones y tecnología de la información y el uso de entornos digitales para posibilitar el trabajo a distancia.

  • Las tecnologías digitales incluyen la conectividad móvil y la capacidad de la economía para hacer uso del Internet de las Cosas.

  • Finalmente, los aceleradores digitales incluyen múltiples parámetros tales como el uso de la nube o el acceso a financiación o subvenciones o a las normas reguladoras de la economía.

Para una economía como la española, una mejora de 10 puntos de las palancas digitales podría añadir un 3,2% al PIB en 2020, el equivalente a sumar 38.700 millones de euros (43.000 millones de dólares) en la economía (ver figura 2).

 

Figura 2: PIB (de referencia y optimizado) de España 2020 (miles de millones de dólares, precios de 2015)


 

¿En qué palancas invertir?

Combinar inteligentemente la inversión que se realiza en las palancas mencionadas es clave para que una economía logre potenciar al máximo el crecimiento de su PIB. Así, el estudio realizado concluye que, empleando un presupuesto de mejora de 10 puntos, en el caso de España, lo ideal sería destinar el 50% de sus inversiones digitales a los aceleradores digitales, el 30% a las tecnologías y el 20% al talento (ver figura 3). Estados Unidos, en cambio, asignando una inversión de un punto a la tecnología, cuatro al talento y los cinco restantes a los aceleradores digitales, podría optimizar los beneficios de su productividad.

 

Figura 3: Los tres componentes para optimizar con una mejora de 10 puntos en la densidad digital de cada país


 

Es importante advertir que las categorías marcadas con 0 indican donde tienen que mantener los países sus actuales niveles de actividad: no significa que tengan que dejar de realizar acción alguna. Por ejemplo, Japón tiene que hacer un esfuerzo adicional a mejorar su talento digital, mantener sus niveles actuales referidos a tecnologías digitales y mejorar cuatro puntos sus aceleradores digitales.

 

Factores fundamentales

Existen dos aspectos determinantes a la hora de optimizar la oportunidad digital:

- Impacto de los aceleradores. A pesar de que cada una de las tres palancas puede tener por si sola un impacto positivo en el crecimiento de la productividad, la interacción de los tres factores (aceleradores digitales, capacidades digitales y palancas tecnológicas) logra un efecto positivo suplementario. Cuando la puntuación del acelerador digital es más alta, el impacto de cualquier cambio producido en el talento o la tecnología es mayor también. El estudio sugiere que España y Estados Unidos obtendrían el máximo rendimiento de la inversión en aceleradores digitales para el año 2020.

- Plan específico para cada país. En cada zona, el impacto en el PIB de cada una de las palancas de inversión digital es diferente. Por este motivo, es necesario determinar cuál es la más fructífera y centrarse en ella.

 

Multiplicar el crecimiento digital

Entre las diferentes opciones que tiene una organización para potenciar el crecimiento digital, destaca la opción de adoptar una estrategia basada en plataformas. Este tipo de negocio permite acceder a recursos y capacidades que parecían no estar al alcance y explorar nuevas vías de generación de valor. Dentro de los próximos años, y sobre todo a causa de los nuevos competidores basados en plataformas, es muy probable que se redefina el panorama competitivo y se de la vuelta de arriba abajo: nuevos líderes, industrias multidimensionales y valoraciones bursátiles, todos impulsados ​​por el entorno digital.

Las principales acciones que los líderes empresariales y las autoridades deben realizar para explotar la creciente economía digital, mejorar sus oportunidades económicas e impulsar la nueva productividad y el crecimiento incluyen:

- Priorizar las inversiones digitales basadas ​​en oportunidades de valor: Equilibrar las inversiones digitales para que una combinación óptima de mejoras en áreas tales como talento o tecnología ayude a lograr mejores rendimientos.

- Competir usando una estrategia digital específica para cada industria: Tener claro en qué plataforma, qué funciones y qué datos son fundamentales para competir con éxito en cada sector.

- Crear el entorno adecuado para la transformación digital: Mejorar el talento digital implicando a los gobiernos para crear nuevas relaciones entre industrias de distintos sectores y cambiar la normativa actual para posibilitar una mayor competencia.