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EMPLEOS


EL APORTE DE LA DIVERSIDAD

Por Verónica Di Giácomo, Directora Ejecutiva de Finanzas

En mi primer viaje a la India, una chica de mi equipo me ofreció usar por un día el traje tradicional en la oficina. Al principio tuve dudas sobre cómo lo tomaría el equipo, quería asegurarme que no se percibiera como una falta de respeto. Decidí validar con el líder del equipo, quien me confirmó que realmente apreciarían que lo hiciera. Asique no lo dude más y decidí ponerme el sari. Fue una hermosa experiencia, me saqué fotos con todo el equipo, valoraron mucho el gesto y mi acercamiento a su cultura.

Esta última experiencia me hizo reflexionar un poco acerca de cómo fueron mis últimos veinte años de trabajo. Ingresé a un área en la que éramos, en su momento, 14 personas. Hoy somos 800 solamente en Buenos Aires. Años atrás, mi rol era local. Hoy es global, lidero equipos de trabajo de Argentina, India, Filipinas, República Checa y China. Equipos que en su totalidad suman más de 2.000 personas.

Años atrás no hubiera imaginado que este tipo de rol se podía hacer desde Buenos Aires. Me llena de orgullo y agradecimiento mirar para atrás y hacer un balance de todos los factores que contribuyeron en este recorrido de mi carrera profesional. Sin dudas un excelente equipo de trabajo, la confianza de todos los líderes con los que trabajé y trabajo, el apoyo incondicional de mi familia y todos los avances tecnológicos en las comunicaciones, que hacen posible que, aun trabajando virtualmente, los equipos de afuera sientan que me tienen sentada en la puerta de al lado.

"Las distintas culturas, contextos y formas aportan muchísimo al desarrollo de nuestro negocio, nuestra gente y a los procesos de innovación. Cada geografía aporta algo propio de valor que es irreemplazable."

Trabajar con tantas locaciones tiene sus desafíos. Uno de los principales tiene que ver con el horario: cuando yo entro al trabajo, el equipo de India se está yendo, el de Manila ya se fue, con Praga tengo sólo unas horas de conexión… Pero me apasiona trabajar con múltiples culturasy flexibilizo mi horario de trabajo para que me puedan sentir cerca aun estando físicamente muy lejos, sin descuidar el balance entre el trabajo y la familia: sin dudas mi marido y mis dos hijos son mi primera prioridad.

Uno puede permanentemente descubrir cosas nuevas y seguir aprendiendo día a día; aún después de veinte años de carrera. Y tampoco dejo de adaptarme. De a poco voy conociendo qué temas son más “sensibles” a la hora de conversar en tal o cual país, siempre trato de desarrollar la empatía y estar abierta y cercana con todos.

Creo que la clave pasa por la construcción de las relaciones y la confianza. No podría trabajar con equipos de otros países si no tuviera toda la confianza que tengo en cada uno de ellos. Y la confianza se construye, no se da de un día para otro. Por eso invierto mucho tiempo de mi trabajo en generar relaciones interpersonales con mis colaboradores de afuera. Viajo cada vez que puedo, tengo videoconferencias, hablamos por teléfono, WhatsApp o mail. Y te cambia radicalmente estar sentada con ellos, escucharlos, entender sus realidades y culturas, saber qué les pasa a ellos, a sus familias, a sus cuentas, a sus ejecutivos…

Por eso, una de las cosas que más disfruto de mi trabajo es que cuento con un equipo súper diverso y aprendo todos los días con ellos. Las distintas culturas, contextos y formas aportan muchísimo al desarrollo de nuestro negocio y a los procesos de innovación. Tenemos una visión muy amplia de los mercados, las tendencias, las tecnologías, las personas, sus creencias y sus estilos de vida. Cada geografía aporta algo propio de valor que es irreemplazable. Es por eso que yo realmente creo en el mix y en lo que se gana teniendo grupos diversos. Porque, por experiencia propia, puedo decir que no solamente es valioso por todo lo que uno aprende como profesional, sino también por todo lo que uno puede llegar a crecer como persona al abrirse a la diversidad en todas sus formas.