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EMPLEOS


Cuando hay pasión por lo que se hace, la rutina no existe

Por Adriana Morteo, Directora Ejecutiva



Con casi 30 años de experiencia laboral, una familia, dos hijos y un montón de hobbies, es fácil pensar que yo podría sentirme aburrida en mi trabajo. Hasta es un lugar común. “Después de tanto tiempo quizás ya estás cansada y estés pensando en retirarte”, podrían decirme. Pero no. ¿Por qué? Porque lo que hago me apasiona. Y porque durante toda mi carrera busqué estar en un lugar que me ofrezca todo lo que siempre quise como profesional.

Siempre me gustó el ambiente y el dinamismo propio de la consultoría: cambiar de proyecto, cambiar de cliente, cambiar de industria, cambiar de negocio... todo eso siempre me divirtió y al día de hoy hacer todos los días algo distinto hace que no me aburra nunca. A mi, personalmente, me fastidia muchísimo lo repetitivo, lo rutinario, la monotonía. Quiero que cada día de trabajo sea diferente. Quiero estar inmersa en una cultura innovadora, dinámica, creativa. Que cada nueva tarea sea una oportunidad de aprendizaje, porque, ¿quién dijo que después de tanto tiempo no se puede seguir aprendiendo?

La devoción por hacer las cosas bien y estar siempre a la vanguardia son un plus. No podría trabajar en un lugar donde las cosas se hagan a medias, o donde reine el desgano. Para mi, estar a la altura de excelentes profesionales sigue siendo un desafío. Por eso valoro muchísimo el trabajo en equipo con personas comprometidas, de buen desempeño, buena onda, con las que se pueda realmente contar. Estar en un lugar en el que siempre tengas miedo de que te “serruchen el piso” no es para mi. Busco un ambiente altamente profesional en el que todos trabajemos buscando el bien común, nos ayudemos mutuamente y nos alegremos por el crecimiento de los demás.

“Estar a la altura de excelentes profesionales sigue siendo un desafío. Por eso valoro muchísimo el trabajo en equipo con personas comprometidas, de buen desempeño, buena onda, con las que se pueda realmente contar.”

Y también es clave, desde mi punto de vista, tener libertad. Tener las puertas abiertas para proponer mejoras y sugerir cambios. Que todos (mis compañeros de trabajo y yo) podamos desplegar nuestras personalidades y ser como somos, sin tener que escondernos detrás de una “fachada corpo” todo el tiempo.

Yo soy madre de dos hijos (mellizos). Por eso, si tuviera que elegir lo más importante, me quedo con tener espacio para estar con mi familia. Por ejemplo, para mi el desayuno y la cena en familia son sagrados, no me los pierdo por nada. Y yo necesito que la compañía en la que trabaje me permita integrar a mis hijos a mi vida laboral. Me ha pasado de tener que traer a mis hijos a la oficina y después tener que irme para llevarlos al médico. Ellos se quedan jugando tranquilos en algún lugar y no se genera ningún problema. Y también me ha pasado de llevar a mis hijos a cenas de trabajo, también sin inconvenientes. Esa flexibilidad, esas oportunidades, para poder integrar el mundo laboral con el familiar hacen que yo pueda ser responsable en mi trabajo, pero sin descuidar a mis hijos. Que siga eligiendo continuar desarrollándome en mi carrera, sin pensar aún en retirarme. Y que todos los días me levante para ir a trabajar entusiasmada.