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Hace un siglo, solo una de cada siete personas en el mundo vivía en la ciudad. Hoy vive en ellas la mitad de la población y el número aumenta de manera constante cada año. Las grandes concentraciones de personas brindan un gran potencial en término de oportunidades personales y profesionales, creatividad, estímulo económico y productividad. Sin embargo, la urbanización masiva también plantea riesgos para el planeta en forma de hacinamiento, exceso de emisiones y residuos y elevadas tasas de consumo de recursos no renovables.
Las ciudades compiten por los ciudadanos y las organizaciones de la misma forma en que éstas compiten por los clientes. Por lo tanto, cada vez resulta más importante el atractivo general de una ciudad concreta y la experiencia de ciudadanos y empresas.
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La ciudad de éxito del futuro deberá apostar por alcanzar dos ambiciosos objetivos: la gestión de los residuos desde una perspectiva sostenible y la creación de un entorno económico y social atractivo en el que ciudadanos, empresas y Gobiernos puedan vivir, trabajar e interactuar. Sostenible y atractiva: es el concepto que llamamos ‘smart city’. Este artículo de Outlook nos señala cuatro factores clave para convertirse en una de ellas.