- La identificación por radiofrecuencia (RFID) despierta más interés por sus beneficios a corto plazo que a largo, según un nuevo estudio de Accenture.
- El coste de las etiquetas y los lectores y la implantación son las tres principales barreras señaladas.
- El 40% de las empresas está realizando estudios acerca de la adopción de esta tecnología.
Mientras que casi todos los directivos (86%) de las 50 empresas de fabricación que participaron en el estudio afirmaron que las mayores ventajas de RFID serán tanto de carácter interno como externo -llegando hasta la cadena de suministro en general- más de dos tercios (68%) de la muestra confesó que aún está evaluando los beneficios de esta tecnología para sus propias organizaciones.
“Al reflexionar sobre la cadena de suministro en general, se abre una nueva vía de colaboración entre los fabricantes, los distribuidores y los minoristas” según Jaime Ferrer, socio de Accenture. “Mientras que la tendencia en la industria parece obligar a todas las compañías a realizar inversiones en RFID, sólo aquellas que vayan más allá aprovecharán realmente todas las ventajas competitivas.”
Los resultados de la encuesta señalan que los ejecutivos se centran más en los beneficios a corto plazo de RFID, que en los derivados del largo plazo. Por ejemplo, al identificar los beneficios de la implantación de RFID, un 65% se refirió a un sistema más eficaz de seguimiento de lotes, un 56% mencionó la mejor gestión de la retirada de productos y un 51% citó la mejora en la expedición y la recepción.
En el otro extremo, eran bastante menos los directivos que esperaban beneficios en la planificación de la cadena de suministro en un plazo de tiempo más largo: la reducción en el inventario y el capital circulante; el aumento de ingresos mediante la reducción de artículos sin existencias; y una reducción de los gastos de expedición, citados por sólo un 20%, 18% y 18% respectivamente.
“Muchos fabricantes que evalúan hoy en día RFID están buscando más beneficios tácticos que otra cosa, ya que el camino hacia la rentabilidad de la inversión parece más corto y más claro" según Christopher Boone, director de programas de IDC. "Sin embargo, aunque es más difícil conseguir los beneficios estratégicos de RFID a largo plazo, son esos los que conducirán a una ventaja competitiva en las operaciones de la cadena de suministro."
El estudió indicó que las dos barreras más importantes para el RFID son –por un lado- el coste de las etiquetas y los lectores, y –por otro- el coste de la implantación. Aun así, el 29% de la muestra afirmó que va a implantar RFID antes de que acabe el año. Mientras que sólo un 22% aseguró que debía cumplir exigencias de la industria, obligándole a implantar RFID, un 40% de manifestó que sus empresas están actualmente realizando estudios sobre RFID. Por último, sólo el 16% está trabajando en programas piloto de esta tecnología y un escaso 7% afirmó que sus compañías están implantando RFID.