- Privacidad, confianza y acceso a los datos personales de los clientes, la asignatura pendiente de los negocios en Estados Unidos.
- Aunque la mitad de los consumidores no quiere tratar con las compañías cuyas políticas de confidencialidad no le proporciona la seguridad necesaria, dos de cada tres están dispuestos a proporcionar información personal a cambio de premios, dinero o comodidades especiales durante las compras.
El informe revela la existencia de un gran abismo entre los puntos de vista de consumidores y empresas reflejado en varias áreas, por ejemplo, el 74% de las empresas culpa al miedo por la seguridad de perjudicar la confianza de los consumidores, mientras el 67% de los consumidores dirige sus críticas al marketing activo, acciones que afectan a la hora de dar su confianza a una empresa determinada.
Compañías y consumidores tienen también ideas diferentes sobre lo que genera la confianza. Las empresas citan con más frecuencia (43%) el servicio activo de atención al cliente como lo que más positivamente influye en la confianza, mientras que el 62% de los consumidores afirma que la confianza es, en la mayoría de los casos, el resultado de la reputación de una compañía o el fruto de la duración que tenga la relación.
Aunque la mayoría de las empresas infravalora la importancia de sus políticas de confidencialidad y considera que es poco probable que influya en la percepción de los consumidores, más de la mitad de los consumidores encuestados (51%) afirma que evita tratar con compañías cuyas políticas de confidencialidad no le proporciona la seguridad necesaria. Al mismo tiempo, los consumidores sobreestiman la cantidad de información personal que las compañías pueden reunir sin su permiso.
Los resultados sacan a la luz algunas paradojas entre las creencias de los consumidores y lo que realmente hacen con respecto a sus datos personales. Por ejemplo, aunque al 63% de los consumidores les preocupa que la cesión de información personal conlleve recibir correos electrónicos no solicitados (una práctica conocida como “spam”) más de las dos terceras partes de ellos afirman que están dispuestos a proporcionar de buena gana información personal a cambio de premios en metálico o comodidades en las compras.
Desde la perspectiva europea y española, con diferencias significativas en el entorno legal pero con tendencias comparables en cuanto a la preocupación de la sociedad por la protección de los datos personales, estos resultados confirman el impacto real en el negocio que esta preocupación empieza a tener.
“Las compañías tienen que ocuparse de estas inquietudes extremadamente legítimas, ya que la importancia de la confidencialidad y la confianza en la protección de los datos personales seguirá aumentando, especialmente con la extensión del uso de tecnologías de identificación y localización, como por ejemplo la localización por radio frecuencia (RFID) que han suscitado preocupación entre los que piensan que las tecnologías pueden utilizarse para obtener información de los consumidores de forma encubierta” según José Maixenchs, Socio de Accenture. “Por otro lado, también es peligroso que las empresas no aprovechen la información obtenida a partir de los datos de los clientes y las nuevas tecnologías. En lugar de suponer un obstáculo a superar, las compañías deben considerar las necesidades de confidencialidad de sus clientes como una oportunidad para diferenciarse y ser merecedores de su confianza, aumentar su valor económico e incluso fortalecer sus resultados”.