- La recuperación económica, la falta de oportunidades de crecimiento orgánico y la disponibilidad de deuda, principales causas.
- El 54% cree que las fusiones y adquisiciones son una fuente de creación de valor.
- El 70% de las compañías consultadas prevé un proceso de integración en los próximos doce meses.
Los resultados del informe – realizado entre más de cien ejecutivos de grandes empresas de Norteamérica, Latinoamérica, Europa y Asia- apuntan a una confluencia de factores de impulso de esta actividad: desde la recuperación económica a nivel global hasta la falta de oportunidades de crecimiento orgánico, pasando por el incremento de la disponibilidad de deuda.
Asimismo, las respuestas obtenidas señalan a que el tamaño global de los acuerdos es cada vez menor comparado con el porcentaje de ingresos de la empresa que realiza la adquisición, además que cada vez los ejecutivos son más escépticos en cuanto al posible valor resultante tras un “mega-acuerdo”. Por ejemplo, sólo un 8% espera una fusión entre empresas iguales. Por el contrario, el 74% prevé que sus compañías adquirirán empresas más pequeñas. Además, las transacciones de F&A supondrán menos del 20% del crecimiento total de la compañía.
El 54% cree que las fusiones y adquisiciones forman parte de la estrategia de crecimiento constante para la creación de valor; el 27% asegura que necesita un mayor crecimiento del lo que el puede ofrecer su negocio básico; y el 10% afirma que existen menos oportunidades para aumentar el valor a través de eficiencias operativas. Otras motivaciones importantes que impulsan las F&A son el deseo de conseguir sinergias operativas, compartir riesgos y capacidades, hacer frente a los intentos de adquisición y aprovechar los mercados de consumo emergentes.
“Cada vez son más las empresas que buscan impulsar su crecimiento mediante fusiones y adquisiciones porque perciben menos oportunidades para aumentar eficiencias operativas o crecer de manera orgánica”, según Gil Gidron, Socio de Accenture. “Sin embargo, vemos que pocas empresas tienen procesos establecidos de integración post-fusión que permitan ganar valor a partir de sus transacciones y muy pocos de los ejecutivos involucrados son evaluados mediante métricas de integración efectiva”.
Otros resultados indican que el 51% considera que su fusión o adquisición más reciente fue un éxito. Sólo el 14% no lo considera así y el 35% comenta que todavía es pronto para pronunciarse. Sin embargo, las definiciones de éxito varían mucho entre unos y otros y el valor percibido de la mayoría de las transacciones es muy pequeño.
La mayoría (58%) afirmó que juzga el éxito de su M&A por factores cualitativos, si ha conseguido entrar en nuevos mercados en lugar de por medidas más rigurosas e incrementar el flujo de caja libre sobre la prima pagada (9%) y un incremento en el precio de las acciones de la nueva entidad (4%). El 48% confía en las capacidades y procesos post-fusión de sus empresas, y sólo el 37% indica que miden a los ejecutivos de sus organizaciones con las métricas de integración continua.
“Para tener éxito, las organizaciones compradoras deben adoptar un enfoque integral para sus transacciones, comenzando con la fase de valoración,” según Gidron. “Necesitan considerar todos los aspectos del reto que supone la integración, comenzando por las personas y considerando los procesos, los sistemas de TI, los gastos de reestructuración y los principios fundamentales de cómo se produce la integración. Si con anterioridad pueden implantar cambios en los sistemas y procesos estarán más preparados para acelerar las sinergias y obtener mayor valor de sus transacciones”.