- Aunque mejora el grado de satisfacción respecto al año pasado, las quejas se siguen centrando en la insuficiente remuneración, la falta de reconocimiento y la excesiva carga de trabajo
- El balance vida profesional/vida privada es el doble de frustrante para los ejecutivos de empresas medianas y pequeñas que para los de grandes compañías
- La Generación Y (18-30 años) destaca por su conocimiento técnico y por sus ideas innovadoras pero es criticada por sus expectativas poco realistas respecto a salario y desarrollo profesional
- El 25% declara trabajar más duro o más horas para mantener su puesto de trabajo
Estos datos mejoran los obtenidos el pasado año cuando el 48% se declaraba “enormemente o muy satisfecho” y el 13% “insatisfecho”, mientras que el tanto por ciento de los “algo satisfechos” permanece estable.
Tres de cada cinco gerentes intermedios confiesan que la economía está teniendo una clara influencia en sus decisiones a la hora de buscar un nuevo puesto. Además, el 25% está tomando medidas para aumentar la seguridad de sus puestos, trabajando más duro. En este sentido, destacan los menores de 45 años. Aun así, la mitad de los gerentes intermedios se plantearía cambiar de trabajo aunque no lo estén buscando de forma activa.
“Es el momento de redefinir objetivos y compensación, de entender el coste y la aportación de los mandos intermedios porque son la correa de transmisión fundamental de cualquier empresa. Si ellos no rinden, la empresa no funciona” según Diego Sánchez de León, socio de Talento y Organización de Accenture.
La lista de los aspectos más frustrantes de los respectivos trabajos está encabezada por “una remuneración insuficiente“(52%), seguida por la “falta de reconocimiento” (43%); “excesiva carga de trabajo” 32%; “insuficiente formación” (31%) e “inflexibilidad de horarios” (30%). La falta de “equilibrio entre la vida personal y profesional” (27%) es señalada el doble por parte de los gerentes intermedios de empresas con menos de 500 empleados (32% frente al 16%).
Solo una cuarta parte de los mandos intermedios en España afirman que sus empresas han tomado medidas para ayudar a sus empleados a afrontar la delicada situación económica. De hecho, el 20% ha tenido que comunicar malas noticias a otros empleados (despidos, recorte de salarios, etc) en los últimos meses. En este sentido, y de nuevo, destaca el colectivo de directivos intermedios que desarrollan su labor en empresas de menos de 500 empleados.
Compromiso
En general, la mitad de los directivos consultados cree que el nivel de compromiso de sus subordinados directos es “alto o muy alto”, destacando más el compromiso de los más mayores respecto a las nuevas generaciones. Las áreas donde se observan mayores diferencias generacionales son las relativas a la motivación, competencia técnica y estilos de comunicación.
No se señalan apenas dificultades a la hora de dirigir a la vez a empleados de diferentes generaciones. No obstante, el colectivo de 45 a 65 años (Baby boom) y el de 18 a 30 (Generación Y) son los más complicados de dirigir. Respecto a este último grupo, destaca por su “conocimiento técnico” e “ideas innovadoras” pero es criticado por tener “expectativas poco realistas sobre el desarrollo profesional y el salario”; “dedicar demasiado tiempo online a asuntos personales” y por sus “expectativas relacionadas con la conciliación”.
El 25% de los gerentes intermedios tiene un grupo de empleados que trabajan y viven en otro país. De ellos, el 56% encuentra cierta dificultad en su gestión. Los principales desafíos se relacionan con el idioma (en un 49%) y las diferencias culturales y empresariales.