Accenture ha identificado las tecnologías que más probabilidades tendrán de transformar el mercado de combustibles para el transporte durante los próximos cinco años y reducir así las emisiones. En un informe que compara los avances realizados en los motores de combustión, biocombustibles, electrificación y otras tecnologías, Accenture concluye que su viabilidad comercial se verá retrasada a menos que los organismos reguladores ofrezcan mayor soporte a la comunidad científica.
El informe titulado "Betting on Science – Disruptive Technologies in Transport Fuels" (Apostar por la ciencia: tecnologías disruptivas en combustibles para el transporte) ha seleccionado hasta doce innovaciones en electrificación y biocombustibles genéticamente modificados, así como fuentes actuales de combustible que producirán un impacto inmediato sobre las emisiones y sobre los mercados de gasolina y diesel. El estudio, además, analizó 25 empresas que tienen como objetivo incorporar estas tecnologías al mercado durante los próximos cinco años.
Según Accenture, y a pesar de que las 12 tecnologías se encuentran hoy en desarrollo, es posible que no todas se incorporen con éxito al mercado. Para mejorar las oportunidades de comercialización, será necesario que los legisladores:
- Avalen el riesgo de las primeras centrales mediante autorizaciones, incentivos fiscales o incluso inversiones directas.
- Proporcionen una clara política y directrices para asuntos clave como la protección de la propiedad intelectual, la biología sintética, la tecnología de pilas de combustible y el uso eficiente de agua y energía en la producción de biocombustibles.
- Faciliten soporte a soluciones a corto plazo, como la mejora de la eficiencia de los motores de vehículos y la utilización de residuos, para consecución de innovaciones a largo plazo.
Como afirma Melissa Stark, socio de Accenture y autora del informe: "Nunca antes hemos exigido tanto a nuestros organismos reguladores y gobiernos. Los avances de la ciencia han sido enormes, pero ahora ésta necesita contar con el liderazgo gubernamental adecuado para acelerar la viabilidad comercial de las tecnologías de bajas emisiones. Para ello es imprescindible que los legisladores conozcan suficientemente bien las tecnologías para poder tomar las decisiones de compensación necesarias y abordar asuntos como la modificación genética y los derechos de propiedad intelectual. Además de proporcionar apoyo financiero e incentivos al consumidor."
El informe muestra tres conclusiones clave:
Los organismos reguladores no deberán pasar por alto las posibilidades de las tecnologías actuales.
- El motor tradicional de vehículos ofrece posibilidades para lograr reducciones inmediatas de emisiones, gracias a los vehículos más pequeños y ligeros, los sistemas de inyección y las innovaciones de los mecanismos de transmisión. Pero también es cierto que son necesarios mayores niveles de eficiencia.
- La utilización de residuos será una fuente importante de combustible, sobre todo en el norte de Europa donde la capacidad de los vertederos es limitada. También se necesitan incentivos legales y financieros para impulsar el lanzamiento de este sector.
- La ingeniería genética está aumentando el rendimiento del maíz y de la caña de azúcar, mientras que la innovación de procesos y tecnología están reduciendo el consumo de agua y energía. Ahora estas iniciativas se pueden aplicar a mercados donde los rendimientos son menores.
El soporte para la modificación genética resultará esencial para la los biocombustibles de nueva generación
- La ingeniería genética está permitiendo utilizar los piensos de nueva generación que ofrecen una mayor densidad de energía, necesitan menos agua y energía y se pueden descomponer más fácilmente. El azúcar para elaborar diésel y el butanol son dos fuentes de combustible procedentes de la ingeniería genética.