Sin embargo para poder hacerlo, deberá modificar los sistemas y procesos que soportan la formación y el desarrollo de competencias y conocimientos especializados.
El empeño de este análisis es evidenciar la necesidad de un plan de acción integrado entre el ámbito empresarial, político, académico y social, que permita a Europa y en particular a España, atraer y desarrollar el talento que precisan para mantener su competitividad en esta nueva economía del conocimiento. En este sentido resultará fundamental fomentar la formación como un proceso de desarrollo continuo a lo largo de toda la vida y que las empresas definan de forma transparente los requisitos de competencias y conocimientos. Asimismo destaca el decisivo papel que tendrán que desempeñar los propios individuos responsabilizándose de buscar nuevas e innovadoras maneras de alinear su perfil profesional con las demandas del futuro.
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