 Las empresas se están dando cuenta de que un programa de gestión del riesgo integrado en toda la organización –e incorporado a su cultura– no solo es una herramienta de protección, sino también una ventaja competitiva en un mundo incierto.
¿Qué es lo que quita el sueño a un directivo por la noche? Probablemente, la misma inquietud persistente que nos preocupa a la mayoría de nosotros cuando no dejamos de dar vueltas en la cama a las tres de la madrugada: la incertidumbre. Invariablemente, lo que no sabemos nos parece mucho más amenazador que lo que conocemos. Para cualquier directivo, la actual conmoción económica ofrece numerosos motivos de insomnio. La incertidumbre está en todas partes. Además, en cada incertidumbre existe un riesgo; hay algo en juego. En el caso de un alto directivo de una organización comercial, podría ser el temor a las pérdidas por el riesgo de crédito de los clientes. En el caso de una empresa de transporte, podría ser el precio del combustible, que sube hasta la estratosfera un mes para desplomarse de forma espectacular el siguiente, mientras la empresa ha cubierto sus posiciones a los precios máximos del mercado. ¿Cómo se lo va a explicar a los accionistas? En el caso de una empresa eléctrica, ¿qué repercusión tendrán sobre los resultados de la empresa las posibles iniciativas ecológicas?
¿Podemos ver el futuro en una bola de cristal y eliminar el riesgo? No, en absoluto. Sin embargo, lo que sin duda podemos hacer es gestionarlo y limitar las sorpresas. Conozca nuestra Investigación y Experiencia con las Organizaciones de Alto Rendimiento |